
Malvinas en la escuela no es solo un contenido: es un desafío pedagógico. Enseñarlo en el aula interpela a toda la comunidad educativa y abre preguntas clave sobre qué enseñar, cómo hacerlo y desde qué fundamentos.
El 2 de abril se conmemora a los veteranos y caídos en la guerra de Malvinas, y es fundamental que así sea, ya que el homenaje resulta necesario y justo. Sin embargo, en el calendario escolar muchas veces la cuestión Malvinas queda agotada en esta efeméride. La guerra se impone con la potencia propia de un acontecimiento tan traumático, y los testimonios de excombatientes, sobre todo de aquellos que no eran militares de carrera, se vuelven protagonistas. En este presente tan falto de sensibilidad y atravesado por el individualismo, que nuestros estudiantes empaticen, se emocionen y hagan propios esos relatos nos permite sostener la esperanza de que un futuro distinto es posible.
Después del 2 de abril: ¿Qué?
Ahora bien, ¿qué sucede cuando pasa el 2 de abril? Pareciera que el tema Malvinas se desvanece. Este agotamiento, centrado exclusivamente en la guerra, se convierte en una dificultad, porque solemos repetir datos vinculados a la cuestión bélica y perdemos de vista la importancia de una historia que lleva casi dos siglos atravesándonos como argentinos.
La politóloga argentina Pilar Calveiro, quien estuvo secuestrada en la ESMA durante la última dictadura cívico-militar, planteó hace algunos años que la repetición de los relatos implica, en cierto modo, la derrota de la memoria, ya que la reiteración “seca” el relato. En este sentido, el recordado docente e historiador Javier Trímboli destacó en distintas oportunidades la importancia de abordar el 24 de marzo desde una perspectiva crítica y analítica, para no caer en los efectos de esa repetición.

En esa misma línea, pensar Malvinas más allá del calendario implica correrse de la efeméride para volverla problema, pregunta abierta, conflicto vigente. No se trata de abandonar la memoria de la guerra, sino de complejizarla: incorporar las dimensiones diplomáticas, económicas, culturales y geopolíticas que siguen en disputa en el Atlántico Sur. ¿Qué lugar ocupa hoy la soberanía en un mundo atravesado por nuevas formas de colonialismo? ¿Cómo se enseña Malvinas sin cristalizarla en un relato único? Tal vez ahí haya una clave: sostener la memoria sin fosilizarla, habilitar nuevas preguntas sin perder de vista las deudas históricas. Porque cuando el tema se apaga después del 2 de abril, lo que se pierde no es solo interés, sino también la posibilidad de pensar(nos) en presente.
De la efeméride al aula: un tema para todo el año
Retomar estas reflexiones permite pensar el 2 de abril desde otra perspectiva. Supone acercar a los y las jóvenes una fecha que moviliza fibras sensibles como sociedad, sin caer en la reiteración de datos y relatos que dificultan comprender la complejidad del proceso histórico en su conjunto o analizarlo críticamente, incluso en su vínculo con la última dictadura. En este sentido, una clave posible es convertir la cuestión Malvinas en un eje transversal.
Abrir esta mirada implica también preguntarse por los caminos que habilita Malvinas en la educación escolar: son múltiples y profundamente significativos para comprender nuestro presente como nación, nuestro lugar en el concierto internacional y las lógicas coloniales que aún atraviesan los vínculos entre países. Los fundamentos del reclamo en los organismos internacionales se sostienen en bases jurídicas, geográficas e históricas que exceden ampliamente el episodio bélico.

La guerra, en este marco, constituye un capítulo doloroso de una historia más extensa que forma parte de nuestra identidad. Sin embargo, no puede ser analizada de manera aislada ni desvinculada de otros procesos, como el del 24 de marzo. El reclamo es histórico y legítimo, pero la guerra fue también el recurso desesperado de una dictadura sangrienta que, en su ocaso, apeló al nacionalismo para intentar sostenerse.
Malvinas y el futuro: una puerta para pensar la soberanía
En un contexto en el que sentimos que el futuro de las nuevas generaciones está en juego y forma parte de la agenda pública, con temas como los glaciares y el agua, resulta imprescindible profundizar en conceptos como soberanía, independencia política y económica, y justicia social. La cuestión Malvinas ofrece una puerta de entrada privilegiada para trabajar estos ejes sin caer en enfoques nacionalistas acríticos.
A lo largo de su historia, Argentina no se ha caracterizado por sostener una política bélica ni por participar sistemáticamente en conflictos armados. Sin embargo, la cuestión Malvinas abre interrogantes porque pone en evidencia la invisibilización de la guerra contra Paraguay y del exterminio de los pueblos originarios, al tiempo que nos invita a reflexionar sobre el lugar del país en un escenario internacional atravesado por conflictos actuales, frente a los cuales gran parte de la sociedad se percibe ajena.
Malvinas nos brinda la oportunidad de reflexionar junto a nuestros estudiantes no solo sobre la guerra y la violencia como forma de resolución de conflictos, sino también sobre la importancia del diálogo. Para ello, es fundamental contar con un gobierno que asuma esta tarea de manera seria y responsable.
La docencia, tan desvalorizada en estos tiempos, seguirá dando lucha y reflexionando en torno a estos temas, entendiendo que siempre será posible construir nuevas formas de abordaje. Sin perder de vista que la escuela no podrá resolver todos los problemas, pero sí fomentar miradas críticas que enfrenten las lecturas simplistas y vacías de contenido de la realidad.
