A cinco años de su lanzamiento, la Red de Espacios de Masculinidades de Argentina volvió a reunirse para poner en común experiencias, discutir los desafíos del presente y fortalecer una agenda de trabajo colectivo.

El sábado 22 de agosto , alrededor de 30 integrantes de organizaciones y colectivos que trabajan desde la perspectiva de masculinidades volvieron a encontrarse presencialmente como parte de la Red de Espacios de Masculinidades de Argentina (REMA).
El encuentro se realizó en la Casa Cultural Pepa Noia, en la Ciudad de Buenos Aires, y combinó momentos de intercambio entre las organizaciones, trabajo en comisiones y un plenario con invitadas. La jornada permitió compartir experiencias y, sobre todo, poner en discusión los desafíos que atraviesan hoy las experiencias que trabajan desde una perspectiva crítica sobre las masculinidades. Participaron representantes de Varones Desobedientes, Varones Recalculando, Desarmarnos, Asociación Ecuménica de Cuyo, Varones Antipatriarcales CABA, Masculinidades Críticas y Territorio, Desertores, MTE-Vientos de Libertad e Instituto de Masculinidades y Cambio Social, entre otras experiencias.
El contexto social y político fue uno de los ejes que atravesó las discusiones. El análisis de coyuntura elaborado para el encuentro parte de una transformación del escenario actual: el crecimiento de la precarización, el endeudamiento y la incertidumbre convive con el avance de discursos antifeministas y reaccionarios que encuentran especialmente entre los jóvenes nuevas formas de interpelación.
La agenda de las organizaciones
En el encuentro, una de las preguntas que apareció fue cómo revisar las estrategias de trabajo con varones sin abandonar la crítica a las violencias machistas, pero ampliando las posibilidades de diálogo y acompañamiento.
Ariel Sánchez, punto focal en Argentina de MenEngage Latinoamérica, señaló que frente a las narrativas antiderecho y antifeministas que circulan tanto desde el ámbito político como desde los espacios digitales, “se proponen salidas cada vez más individualistas, salidas de desconfianza hacia el otro, hacia la organización”.

Para Sánchez, este escenario vuelve necesario profundizar una agenda de masculinidades capaz de comprender las trayectorias de los varones jóvenes atravesadas por la precariedad, el endeudamiento y la incertidumbre. “Es importante construir más referencias públicas, pensar las políticas de salud, laborales, de acceso a la justicia, en clave de género, para convocar a los varones”, sostuvo.
El desafío de construir espacios en una coyuntura adversa
La discusión sobre juventudes ocupó un lugar central. Eugenio Aguirre, militante de la Agrupación Desarmarnos, planteó la necesidad de cuestionar las miradas adultocéntricas y evitar pensar a los jóvenes como sujetos pasivos frente al avance de la derecha.
“Los pibes no son ‘cooptados por la derecha’ como si fuesen sujetos pasivos y sin posibilidad de acción”, afirmó. El desafío, señaló, es poder ofrecer algo distinto a los modelos que hoy logran interpelarlos, desde los discursos de la manosfera hasta figuras como los cryptobros, incels, gymbros o los llamados “gurúes de seducción”.
“Ellos sí logran ‘entrar en diálogo”, sostuvo Aguirre, quien también destacó la necesidad de fortalecer la ESI y la formación en masculinidades en las escuelas, así como construir espacios colectivos y comunitarios capaces de poner en palabras lo que sucede en el mundo digital y en las experiencias cotidianas de los jóvenes.
Para Santiago Bassi, militante del Espacio de Masculinidades de Vientos de Libertad-MTE, parte del desafío consiste en ampliar la mirada sobre aquello que está en juego cuando se trabaja sobre masculinidades. Recuperando una discusión planteada durante el encuentro, señaló la necesidad de pensar “la masculinidad patriarcal como un dispositivo de poder” que no constituye solamente una amenaza para los sujetos individuales, sino también “una amenaza para la vida y el planeta”.
Desde esa perspectiva, Bassi destacó la importancia de generar espacios de escucha capaces de construir respuestas frente a la incertidumbre y los padecimientos contemporáneos. En relación con el trabajo territorial de Vientos de Libertad, remarcó la necesidad de “darle lugar a los espacios de escucha” y de reconstruir los vínculos y los afectos como parte de una respuesta frente a las condiciones materiales y subjetivas que atraviesan a muchos varones. La experiencia de Vientos de Libertad expresa, en ese sentido, una decisión política concreta: incorporar el trabajo sobre masculinidades a los procesos comunitarios con varones jóvenes atravesados por situaciones de consumo y de calle.
Las estrategias y su constante revisión
Las discusiones tomaron distintas aristas donde Nicolás Pontaquarto, integrante del Instituto de Masculinidades y Cambio Social, destacó la diversidad de organizaciones que confluyen en REMA y la importancia de revisar las propias estrategias.

“En REMA, la Red de Espacios de Masculinidad de Argentina, confluyen una diversidad de organizaciones que trabajan con varones, desde talleres de sensibilización, rondas de reflexión sobre las violencias machistas, todas actividades o dinámicas pensadas desde la educación popular que implica el involucramiento activo y protagónico de los varones en sus propios procesos de transformación subjetiva”, señaló.
Pontaquarto también remarcó que, frente al avance de discursos que vuelven a proponer un orden patriarcal y un guion tradicional para los varones, “es fundamental que las organizaciones que venimos trabajando en un sentido contrario podamos encontrarnos, afinar las estrategias, revisar y hacer autocrítica también respecto a los años que han pasado y el recorrido que hemos hecho”.
La juventud como escenario primordial
La jornada contó además con la participación de Lucía Cavallero, investigadora, feminista e integrante de la colectiva Ni Una Menos; Clarisa Gambera, secretaria de Género de ATE Nacional; Gaba Benítez, militante de derechos humanos y coordinadora del programa de empleo de la Asociación Civil Mocha Celis; y Silvia Bergalio.
La participación de las compañeras fue parte del intercambio y permitió inscribir la discusión sobre masculinidades dentro de una agenda feminista más amplia, en un momento en que el propio movimiento enfrenta el desafío de ampliar sus estrategias para disputar sentidos y construir respuestas colectivas frente al avance de las derechas.

El encuentro dejó planteada una agenda que combina la necesidad de sostener la crítica a las violencias machistas con la construcción de nuevas formas de diálogo, especialmente con aquellos varones jóvenes que no se sienten interpelados por los espacios feministas o que encuentran en discursos reaccionarios respuestas frente a sus incertidumbres. No se trata de abandonar la crítica, sino de complejizarla: atender las condiciones materiales de vida, comprender los padecimientos subjetivos, reconstruir vínculos y construir masculinidades más libres y diversas. También de llegar a quienes nunca fueron alcanzados por estas discusiones.
Cinco años después de su lanzamiento, REMA vuelve a encontrarse con una historia detrás, pero también con preguntas nuevas. En un contexto marcado por la precarización, la incertidumbre y el avance de discursos reaccionarios, el desafío no parece ser solamente sostener una red de organizaciones, sino convertir esa trama en una capacidad colectiva para intervenir sobre los debates del presente y disputar los sentidos que hoy se construyen alrededor de las masculinidades. Las experiencias compartidas en el encuentro muestran que esa disputa se juega tanto en el terreno de las ideas como en las escuelas, las organizaciones, los barrios y los espacios donde los varones pueden encontrar escucha, vínculos y otras formas posibles de construir sus vidas.
